Las bibliotecas son fundamentales en la democratización del conocimiento. Sin embargo, una mirada a la distancia indica que el lugar de las bibliotecas en el siglo XXI no parece tan definido. Cada vez sabemos menos acerca de ellas. Al parecer son relegadas al grado de estar como gigantescos elefantes blancos. ¿Para qué se instauraron las bibliotecas? ¿Quién hace uso de ellas y para qué? La investigación de Gómez Hernández (2002) señala que: “Actualmente una biblioteca es un servicio que tiene como fin resolver problemas de información de sus usuarios, utilizando colecciones documentales y recursos electrónicos, que proporcionan y ayuda a utilizar”. La potencialidad de la biblioteca no se reduce a lo que Gómez Hernández nos indica, sino que va más allá. Es evidente que hay una interrelación profunda y delicada entre la biblioteca y el usuario mediada por la voluntad del usuario y los contenidos de la biblioteca. Es una relación profunda porque usuario y biblioteca se actualizan en su encuentro. Es una relación delicada porque en cualquier momento se puede romper, si el usuario no encuentra lo que busca y, si el usuario no acude a la biblioteca ésta simplemente deja de ser.
miércoles, 28 de julio de 2010
De la pertinencia de la Biblioteca Itinerante
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Filosofía y Literatura
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Bibliotecas Itinerantes
miércoles, 21 de julio de 2010
De las posibilidades de una biblioteca itinerante.
Pensar la posibilidad de una Biblioteca Itinerante no basta. Cómo tampoco es suficiente pensar en las características que ésta deba tener, en el espacio que deba ocupar o en las personas a las que deba llegar. La urgencia de la Biblioteca Itinerante es ya la posibilidad de su concretización. Las ideas por sí solas no cambian ninguna realidad, del mismo modo, que las acciones apartadas de las ideas tampoco lo hacen. Lo que si promueve cambios históricos es la interrelación entre ideas y acciones. Teoría y praxis. Esto es, no se requiere todo el conocimiento acerca de las bibliotecas, como tampoco todo los recursos materiales para su ejecución. Mientras más se reflexione sobre lo uno o lo otro más lejos quedará la posibilidad de una biblioteca. Lo que corresponde ejecutar entonces es la idea de la Biblioteca Itinerante con base a los elementos materiales que se tienen. De tal forma que desde un trabajo dialéctico, siempre en proceso, teoría y praxis se actualicen y alcancen mayor profundidad.
Aunque claro, siempre será valido preguntar qué ideas conforman una biblioteca. Porque supongo que una biblioteca más que libros posee ideas. En consecuencia la biblioteca está pensada en función de un objetivo. Por lo tanto, las bibliotecas pretenden corresponder a intereses determinados y la bibliografía que la conforme se limitará a dichos intereses. Sólo en este sentido vale pensar en el por qué y para qué una Biblioteca Itinerante.
Mientras continuamos con el proceso del por qué y para qué una Biblioteca Itinerante. Es menester instalarse en algunos puntos de la meseta P’urhépecha. Del mismo modo en que lo viene haciendo Luis Soriano en Colombia:
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